Welcome Back...

E
ste lugar está pensado para subir todos mis escritos, tonterias y algunos sueños; aquellos regados por otros lugares, mientras algunos nuevos se van colando.



Lashiel

25 jun 2012

Proyecto de junio: Juntos y Revueltos

Para el blog adictos a la escritura, un ejercicio divertido. Como es usual, siempre al diez para la hora, lo que lo hace aún más emosionante .

[Anhelada Libertad]

Eduardo se levanto a media noche. Las luces lunares se refractaban de tal forma, que era imposible dormir en la cabina. ¡Esa luna maldita…! Gritaba para sí y sus fantasmas, escudándose siempre de su incompetencia. Vicio usual de un Marín espacial. Forma rimbombante de llamarle a un astronauta naval.

Fue entonces que miró el reloj. Un pequeño cucú, peculiar anacronismo que lo ligaba a su pasado. Eran las 12:23 am. Y golpeando el puerto de mando se exasperó, se preguntaba sí el viejo se habría dado cuenta. Así que sin más tomó su no tan viejo atomizador de partículas y dejó la cabina.

Su paso lento dejaba entrever las secuelas de una guerra. Renco de la pierna izquierda, se apoyaba con su fusil para recobrar el paso. Doce minutos y veinticinco segundos más tarde arremetió con fuerza frente al único prisionero. Pero éste, enmudecido e impávido no le regaló un momento siquiera de su atención.

El Marín bufaba encabritado. Más por su tardía en cumplir con su agenda, que con el desprecio de aquel frente suyo. Su seño desquiciante no esperó más. Digitó los comandos en el panel de control, descargando así un shock, que revivió al recluso.

Treinta y seis minutos. Entonó una voz ronca, muy seca y acabada. Era absurdo, casi inefable. Tendido, más bien tirado se hallaba el cuerpo decrepito del viejo Rey. El último monarca que su reino vio nacer, y al primero que vio caer.

Treinta y siete minutos. Volvió a escucharse. Pero entonces, Eduardo no soportó sus burlas y oprimió nuevamente el botón; sin embargo, esta vez no hubo respuesta. El viejo bulto no se movió.

Treinta y ocho minutos. Aquello caló hondo. Nunca antes sus burlas lo habían descarriado tanto. Prendiéndose del botón, como sí herramienta catártica se tratase, el cosmonauta dejó ir su ira y melancolía hasta no ver nada.

Lo siguiente que escucho fue: Cincuenta y dos minutos. No pudo más. Abrió la celda y encañonado a su rehén, vociferó que callará. La cuenta solo siguió aumentando. En un impulso de salvajismo apretó el gatillo. Por un instante el silencio volvió, engullendo aquella inmensa prisión.

Eduardo respiró lentamente. Sacó de sus ropas un cigarrillo y tras dos fuertes bocanadas se postró juntó al cadáver. Fue ahí que una roída corona rodó, hasta sus piernas. Al tomarla recordó su juventud.

Setenta y ocho minutos. Su cigarro cayó de su boca entre abierta. No podía más. Corrió. Como pudo cerró las rejas y arrastrándose tomó su arma solo para ver como el viejo anduvo fuera. Fuera de su celda, de su nave, de su custodio. Pero la cuenta seguía.
Doce mil, doscientos cuarenta y ocho minutos. Y ni uno más. Se escuchó la descarga de un atomizador. Y la cuenta enmudeció. Solo el viejo cucú, guardó la hora en que aquello sucedió.

24 mar 2009

With no darkness

Hubo un tiempo, donde la oscuridad tan sutil, tal quimerica jugueteaba entre mis sueños.
Recuerdo que entre aquella penumbra existía un poco de luz: un simple juego de sombras inquietas que intentaban apagar aquella luz. Los momentos son tan ajenos al portador que aveces pareciera que nunca los vivió, pero entre lo espeso de la nada siempre cabe volver la vista atrás, aunque sea por curiosidad.



PD: ¿Recuerdas sempai?

10 mar 2009

Diario de un Ángel Vagabundo

Weno [*0*] Tengo pensado subir el Capítulo I que alguna vez subí a NMT. Aunque esta versión será la revisada y corregida.
Además de subir los Capítulos V y VIII. Aunque será de a poquito y todo mezclado. [m*w*m] ¿O no?
Diario de un Ángel Vagabundo

Prologo

He nacido al fin, he reencarnado nuevamente…un nuevo amanecer se cruza en mi camino. ¿Pero dónde me encuentro? No lo sé. Abrí los ojos y vi el rostro de mi madre, tierna criatura de mirada frágil y dulce resplandor; pero ella no lo es, es solo una más de quienes me han visto nacer. He vivido más vidas que un gato y eso me ha llevado a estar en muchos mundos. Soy un caminante sin rumbo fijo, mi vida es como una cometa a la deriva del viento, solo tengo un deseo… encontrar aquello que los humanos anhelan y dicen conocer, aquello que llaman amor.

 

Tras vagar por tanto tiempo he visto con mis propios ojos a miles de personas que presumen amar o ser amadas, pero ningún amor es igual a otro. Entonces... ¿Cómo haré para encontrarlo? Aunque muchas personas me han amado, ningún sentimiento es igual. Ira, pasión, ternura, deseo, fraternidad… Cada persona le da un tinte diferente a esta palabra, y aun cuando yo no he podido mostrar indicios de ese sentimiento, es de mí el encontrar a quien amar; hallar aquella persona, que pueda compartir lo mismo que yo deseo día a día.

 

Ya no soy una criatura pura, no soy un ángel, un demonio o un  humano… mi existencia es un híbrido que mezcla las bondades y los fracasos de cada uno. Soy tan frágil como un humano, tan puro de sentimientos, tan fuerte, tan orgulloso, tan sádico, tan irreal y tan iluso… ¿Alguien habría imaginado alguna vez mi existir? No lo creo. Es más, estoy seguro que aún Dios se asombra de que algo tan amorfo como yo siga con vida después de tanto tiempo. Acaso será mi deseo de vivir, mi delirio de hallar mi verdad o la euforia de tratar nuevamente una y otra y mil veces más sin demostrar tristeza en mi semblante.

 

Una pregunta me viene a la mente cada vez que te vez al espejo. ¿Qué es lo que vez? ¿Acaso está seguro de ser tu aquel que se refleja sobre el cristal? ¿Estás realmente seguro de qué eres tú? Cada vez que veo un espejo veo un nuevo rostro, una mascara más de este ser, una nueva oportunidad para demostrarle al mundo que mi existir no es una broma, sino una bendición. Esto no es un error, es solo el deseo de un ser por encontrar su verdad, no es fantasía o ficción, es mi verdad…es mi vida.

 

Me gusta volver a la vida sin recordar todo lo que he vivido, para darme ocasión de caminar por un nuevo sendero.  Pero mi Señor se ha cansado y me repite cada vez que no me dará otra oportunidad; que este es mi último bote y que de no encontrar todos los fragmentos de mí corazón, no habrá más sendero por el cual caminar.

 

Tras todo este tiempo aborrezco a los humanos comunes y corrientes, a todos aquellos que no quieren ver las delicias de la vida; aquellos que se conforman con ser esclavos de sus más profundos deseos, que sirven como perros a quien sea por cumplir sus sueños. Sucias criaturas que no maquilan sus destinos, sino que prefieren comprar una vida ya trazada; sus almas se satisfacen con la escoria de la vida y no ven mas haya de sus narices. ¡Ja! Pero… ¿Quién soy yo para juzgar sus actos? Si tras una eternidad no he conseguido alcanzar mis objetivos. Me gustaría poder encausar sus caminos, demostrarles que viven en un error mortal que les carcome el alma…pero me está prohibido. Cada vez que veo como alguien cae, me duele el alma… solo puedo voltear la mirada y esperar que acabe. El haber cambiado el destino de un mortal me costo penar por el inframundo más de una vez, pero... ¿Qué es un instante de dolor, si puedo ver feliz a alguien que me demostró su amor?

 

Esta vez me librare de mis ataduras…me dejare llevar por la corriente, haré lo que hacen los demás; tal vez así pueda probar al fin aquello que los demás llaman amor...


©Lázaro Barajas Juan Pablo (Lashiel) 2004